martes, 8 de febrero de 2011

CAPÍTULO 3 " EL HISTORIADOR"


-         ¿Donde estás?- Preguntó Carlos.
-         En mi despacho, vente por favor.- Le dijo Dolores.

Carlos se subió al coche y se dirigió hacia la Universidad a toda prisa. ¿Que sería lo que tenía que decirle Dolores?¿Habría tenido noticias de Bernardo?
Al llegar se dirigió hacia el despacho de Dolores, sin darse cuenta de que en la esquina del pasillo, estaba Jaime Nucias observándole.

-         Dime Dolores ¿Que ha pasado?.- Carlos estaba excitado, expectante ante lo que le iban a decir.
-         Es Bernardo...
-         ¿Ha aparecido?
-         No, pero estaba pensando en él, y como tantas otras veces, he llamado a su móvil y ...
-         ¿Y que? Por favor continúa.-Se inquietaba Carlos.
-         Que ha dado señal de llamada y después de tres o cuatro tonos se ha cortado, como si hubieran colgado.-Explicaba Dolores con un visible nerviosismo que le hacía casi tartamudear.
-         ¿Como es posible? Ya hace tres meses que desapareció, y hasta ahora el teléfono no daba señal alguna. Siempre apagado.- Replicó Carlos asombrado.
-         Eso quiere decir que está vivo. Pero entonces ¿porqué no ha contestado?¿Porqué no ha devuelto la llamada? - Dolores no paraba de hacer conjeturas.
-         O puede ser que alguien tenga su móvil.- Le interrumpió Carlos.
-         Es verdad, Dios mío que intriga, cuando ya había perdido la esperanza, pasa esto. 
-         ¿Llamamos otra vez?
-         Vale.- Contestó Dolores.- !!NO!!,- rectificó interrumpiendo a Carlos que ya iba a marcar.- Mejor llamamos a Ramírez y que esté presente por lo que pudiera pasar.
-         De acuerdo, yo le llamo.

-         Comisario, soy Carlos Guzmán, el alumno de Bernardo Sánchez que  desapareció...- Ramírez le interrumpió.
-         Si, si, ya se quien eres. Dime, ¿de que se trata?
-         Verá, Dolores ha llamado esta mañana al teléfono de Bernardo y ha dado señal.
-         Pero ¿como es posible? Estaba desconectado desde hacía tres meses.
-         Si ha dado tres o cuatro tonos y se ha cortado.
-         ¿Se ha cortado o han colgado?- Preguntó intrigado Ramírez
-         No podemos saberlo. Queríamos llamar otra vez pero hemos preferido avisarle antes, para que lo haga usted, si lo cree conveniente.
-         No hagáis nada hasta que yo llegue. ¿Donde estáis?
-         En el despacho de Dolores.

El comisario llegó en cinco minutos.

-         Muy buenas. Vamos a llamar.

Ramírez marcó el número. Los segundos hasta que dio el primer tono se hicieron eternos. Sonaron tres tonos y ... se cortó.

-         Mierda.- Exclamó Carlos.- Otra vez igual.
-         Tranquilos, en la jefatura está la unidad de delitos informáticos, creo que ellos me podrán ayudar. Voy a intentar rastrear la llamada. Si han colgado, es posible que podamos averiguar la ubicación del móvil.
-         Pero... ¿Se tiene que llevar mi teléfono?
-         No, no es necesario. Solo con tu autorización y sabiendo los dos números, puedo conseguir que me lo averigüen.
-         ¿Y cuanto tiempo va ha tardar? - Preguntó inquieta Dolores
-         Pues depende, el caso está archivado. Si no se ponen muy tiquismiquis, unos días. Si hay que reabrir el caso, tardaremos más, pero no creo que haya problema. Tenemos un buen motivo.
-         Por favor avísenos en cuanto sepa algo por favor.
-         Descuida, te tendré informado.- Tranquilizó Ramírez a Carlos.
-         Gracias.
-         Gracias.- Dijo también Dolores
-         Hasta pronto.- Zanjó el comisario mientras salía por la puerta del despacho.

Ramírez tenía los sentidos acostumbrados debido a su oficio, y percibía cosas que para otros pasaban inadvertidas, por ello él si que se dio cuenta de que en la esquina del pasillo había alguien observando y oyendo lo que habían hablado; Jaime Nucias. El comisario hizo como si no lo hubiera visto, pero tomó nota y siguió su camino.

Carlos volvió a su casa aún un poco aturdido por los acontecimientos. Había otra cosa que tenía pendiente aclarar; el archivo protegido del CD de Bernardo.

No paraba de darle vueltas a la cabeza. ¿Qué contraseña habría puesto? No se le ocurría nada, empezó a probar: Dolores, 1951 (año de nacimiento Bernardo), gravitón. ..etc. Todo lo que se le ocurría que podía haber utilizado, pero sin resultado.

-         Bueno ya iré probando, más adelante si se me ocurre algo.- Pensó Carlos.

Siguió trabajando en el doctorado, para ver si le venía la inspiración.
A los pocos días recibió una llamada de Ramírez. No había habido suerte. La llamada no se pudo localizar, pero por lo menos el comisario le comunicó que el caso se había reabierto, e iban a seguir investigando.
Esto intrigó a Carlos, ya que si esa prueba no había resultado concluyente, ¿por qué habían vuelto a abrir el caso? No era normal que siguiera abierto sin ninguna línea de investigación, pero no quiso importunar al comisario con sus especulaciones y lo dejó correr.

En las semanas siguientes, Carlos siguió visitando a Jaime sólo las veces que era necesario, sobre todo porque el tutor debía estar al tanto de la evolución, para poderle valorar.

Pasaron los meses y Carlos avanzaba con su tesis muy rápidamente. En todo este tiempo no tuvo noticias de Ramírez, a Dolores la había visto en alguna ocasión por los pasillos, pero sus conversaciones se reducían a:

-         ¿Qué tal? ¿Todo igual?
-         Si, todo igual.
-         La tesis bien.
-         Si todo bien.

Y cosas de este estilo, sin tener nada más que contarse.

Carlos estudió mucho sobre el bosón de Higgs, que últimos avances se habían llevado a cabo y los investigadores implicados. La verdad que era tarea difícil. Poco a poco fue descubriendo, que Bernardo había sido uno de los científicos más prolíficos en este campo, y que gozaba del reconocimiento de sus compañeros de profesión.
Pudo descubrir, por las copias de seguridad de su correo que había guardado en uno de los CDs, que había estado manteniendo contacto con científicos de todo el mundo, la mayoría físicos, pero también con biólogos, químicos, ingenieros, incluso filósofos. Muchos de los correos y estudios que compartía con ellos eran relativos a la investigación que había empezado hacía más diez años.

Se acercaba ya el final del año académico, era finales de mayo de 2007, cuando le llegó una carta certificada. Era la citación para presentarse en el Ministerio de Ciencia e Innovación, donde le iban a explicar todo el procedimiento para el desplazamiento al CERN y posterior estancia, metodología de estudio y objetivos de la beca.

-         Bueno, se acerca el momento.- Pensó Carlos con una sensación agridulce.

Ese día quedó con Miguel para tomar unas cervezas en El Refugio, necesitaba sentir que tenía amigos que estarían allí, en su Valencia natal, mientras el estaba tan lejos intentando descubrir “una cosa” que la mayoría de la gente desconocía y que además, les importaba más bien poco.

-         ¿Cuándo te vas?- Le preguntó Miguel.
-         En septiembre.- Contestó Carlos.
-         Bueno, pues este verano lo vamos a aprovechar a tope.
-         Vale ya hablamos.
-         Venga te llamo.

Carlos se levantó temprano y desayuno un vaso de leche sin entretenerse, se dirigió a la delegación del ministerio que le indicaba la carta. En la ventanilla de recepción, le dijeron que esperara en una sala hasta que les llamaran. En la sala sólo había otra persona.

-         Buenos días.
-         Buenos días soy José Vicente.
-         Yo Carlos.
-         ¿Vienes también por lo de la beca?
-         Si, ¿no hay más gente?
-         Parece que no, bueno ya nos dirán.

Estuvieron un rato callados esperando ha que les llamaran. La verdad, era una situación un poco incómoda, ahí dos desconocidos esperando sin nada de que hablar. Carlos rompió un poco el hielo:

-         ¿Qué has estudiado?
-         Historia.
-         ¿Historia?
-         Si, Historia, ¿es tan raro? – Espetó José Vicente un tanto molesto por la reacción de Carlos.
-         No, lo que pasa es que se me hace raro que un licenciado en Historia  tenga una beca el CERN.
-         Si, no es lo más normal. Yo me he especializado en historia de la ciencia, que es el campo de la historia que estudia el desarrollo temporal de los conocimientos científicos y tecnológicos de las sociedades humanas.
-         Muy interesante.
-         Este campo de la historia también estudia el impacto que la ciencia y la tecnología han tenido históricamente en la cultura, la economía y la política, y creo que es muy importante tener esta visión de los avances que vamos teniendo. ¿Y tú? ¿Qué has estudiado?
-         Física.
-         Claro, eso pega más con lo que hacen donde vamos ¿no?
-         Bueno, después de lo que me has explicado, es muy lógico que haya alguien como tú.

Carlos hizo ver que veía normal que un tipo como José Vicente estuviera becado, pero había algo que no le cuadraba, ¿un historiador en el LHC pudiendo aprovechar la beca en un investigador más “productivo” para el proyecto?, además le parecía un poco mayor para irse al extranjero con una beca, pero bueno…

-         Acompáñenme señores.- Sonó una voz seca desde la puerta.

Era un tipo delgado y algo encorvado, con el pelo enmarañado de color castaño. No parecía muy simpático, como si llevara tanto tiempo allí que ya no le entusiasmara nada.
Les llevó hasta un aula donde les dio toda clase de documentación, impresos y demás para gestionar los billetes y el alojamiento. Allí también se explicaban las condiciones de la beca, solicitud de convalidaciones y todos esos papelotes que dan tanta pereza ponerse con ellos, que decimos, ya mañana los leo y veo de qué van.

El verano fue muy caluroso, Carlos lo aprovechó con Miguel a tope. Estuvieron pasando unos días en Ibiza, la verdad es que la fiesta estaba muy bien,  pero casi le gustó más la parte de las calas, con más tranquilidad, en las que se podía leer  un buen libro. El resto del tiempo estuvieron en Valencia yendo a las verbenas de los pueblos que en verano siempre hay uno u otro en fiestas.


Carlos salía para Ginebra a finales de septiembre, por lo que el mismo día 1, paró sus correrías con Miguel y se puso a repasar todo el trabajo del año. No quería llegar allí dando la impresión de que no se merecía esa beca.

Al abrir unos de los CDs y repasando la correspondencia que Bernardo había intercambiado con Walter Braun, se percató que el último correo que le había enviado era de la fecha del día antes de su desaparición.
Carlos lo abrió y pudo leer:

Hola Walter, creo que mi investigación ha dado un giro de 180º. Voy a encaminar los esfuerzos hacia el gravitón. Hay una cosa que me ha hecho pensar. El transbordador Columbia. Ya te lo explicaré más detenidamente.

Un saludo, Bernardo”

Carlos se quedó un poco extrañado, no tenía muy claro que significaba esto. Era el último correo enviado por Bernardo para el cual no había contestación, o no se había hecho la copia de seguridad. Carlos pensó en llamar a Walter para hablar con él, o incluso mandarle un mail, pero se le ocurrió otra cosa.
Abrió la carpeta donde estaba el archivo oculto, le pinchó, le pidió la contraseña y Carlos escribió, “Columbia”, le dio al enter y… el archivo se abrió dejando ver todo su contenido.

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